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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Alexander.

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  Me llamo Alejandro, aunque el mundo me ha llamado Magno (el grande). No fui un hombre corriente; nací para incendiar la historia y dejar mi huella donde el sol no se atrevía a brillar. En el crepúsculo de mi vida, mientras la sombra de Babilonia se alarga y la fiebre me devora, contemplo mi existencia como se contempla el fulgor de un relámpago: breve, pero capaz de iluminar la eternidad. Mi vida comenzó en Pella, bajo los auspicios de un destino que jamás permitió modestia. Mi padre, Filipo II, era el león de Macedonia, y mi madre, Olimpia, la sacerdotisa de misterios indescifrables. Dicen que fui hijo de Amón, el dios egipcio, pues mi madre aseguraba que un rayo la visitó la noche en que fui concebido. ¿Qué niño puede negar la sangre de dioses cuando su madre lo envuelve en mitos? Así, desde la cuna, el relámpago me perteneció. No fui educado como un príncipe, sino como el futuro señor del mundo. Aristóteles, el sabio de sabios, se encargó de mi instrucción. Me enseñó el ar...

Therian | La nueva identidad.

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  Los Therian están de moda. Han llegado para marcar un hito en la historia de lo cómico y lo absurdo de la condición humana. Algunos si se sienten perros de verdad, otros lo hacen por puro desmadre. Al final, no se sabe quien es quien y para el caso da lo mismo. Esta tarde tuve la dicha de ver a la primera comunidad de perros Therian en Plaza Fiesta. Ahí frente a la entrada de Cinépolis. Una joven traía dos Therian caminando a cuatro patas y animaba a los transeúntes a convivir con ellos. Me detuve un momento a saludarlos y la joven, muy bella y amable, me ofreció unas croquetas para que se las diera a sus mascotas. Yo, fiel a mi estilo, accedí con gusto. —¡Ay señor! —exclamó la joven— Ojala hubiera más personas como usted. Levanté la vista mientras acariciaba a uno de ellos y pregunté por qué decía eso. —Es que usted es el único que ha sido amable con mis cachorritos, los acaricia, no juzga y hasta los está alimentando de su mano. —¡Un perro es un perro! —exclamé— No ...

Marx | México ha perdido a un gran humanista.

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  El historiador romano Suetonio cuenta en uno de los capítulos de su obra maestra “Las Vidas de los Doce Césares” que en sus momentos finales de vida, justo cuando estaba a punto de cometer suicidio forzado por las circunstancias, el emperador Nerón exclamó con profunda tristeza y lágrimas en sus ojos: Que gran artista pierde el mundo . Nerón, además de emperador, se creía artista, cantante y actor. Solía subir a los escenarios improvisando diálogos o entonando canciones junto a los profesionales. Las crónicas cuentan que lo hacía bastante mal pero aquel o aquella que osara reírse o no aplaudir con enjundia, se arriesgaba a morir por órdenes del mismo emperador. Bajo esas reglas, Nerón se forjo un prestigio de artista el cual presumía ante la menor invitación. Si alguien tenía un asunto político delicado que tratar con él, solo había que pedirle que declamara un poema o entonara una melodía con su bella voz, y el asunto podía fluir sin mayores contratiempos. La tarde de hoy,...