Prólogo de una historia paranormal.
Ser y estar, o no estar. Detesto que me cuenten algo y luego me pidan que no lo platique con nadie. ¿Para qué contar algo en calidad de secreto? ¿Qué tan malo puede ser si lo cuento? ¿A quién voy a hacer daño? ¿A quién le importa? ¡Basta ya! ¡No esta vez! Se lo contaré a la primera persona que me encuentre en la calle. Aunque debo ser selectivo; esta historia no puede ser escuchada por cualquiera. De ser verídica, todo indica que lo es, entonces hablamos de un suceso aterrador que ningún ser humano debería sufrir ni escuchar. A mi me sacudió hasta los huesos y desde entonces, no he podido dormir. Es tan perturbador que vomité copiosamente la noche que me lo contaron. De una cosa estoy seguro: por ningún motivo contaré esta historia a ningún miembro de mi familia, ni a mis mejores amigos y amigas. Es cierto que deben permanecer alertas, el ente aún se encuentra libre, y deambula durante el día y la noche. Pero no lo escucharán de mí. ¡Jamás! Después de recorrer un día ...