Historias de Cafetería.
Parte I (La advertencia). Cuando Joaquín y Clara entraron al motel por primera vez, él le hizo una advertencia: Lo que pase al interior de estas cuatro paredes se queda entre nosotros. Clara asintió con una risa nerviosa y Joaquín insistió: Hablo en serio, lo que vamos a hacer tú y yo no se lo puedes contar a nadie, y menos a tus amigas. Clara levantó la mano con fingida solemnidad y prometió, conteniendo la risa, que de su boca no saldría ni una sola palabra. Una hora más tarde, Clara se tapaba la boca intentando silenciar un grito agónico que le nacía en la parte baja del vientre. Mil mariposas revolotearon sus alas en lo más profundo de su intimidad; la espalda se le arqueó, las piernas se tensaron, y los dedos de los pies se agitaron como rehiletes sin control. Del coxis emergió una corriente eléctrica que subió lentamente por su médula; se ramificó por brazos y piernas, abdomen, hombros, manos y nuca; y finalmente llegó a la base del cráneo. Abrió ...