La Sociedad de la Nieve.
En la Cordillera. La primera vez que leí algo sobre los sobrevivientes del accidente de los Andes, fue allá por 1983. Tenía 14 años y leí un artículo amarillista que hablaba de dos de los sobrevivientes que habían sido detenidos en la ciudad de Nueva York por andar circulando muy cerca de un cementerio. Al parecer, concluía el reportaje, andaban buscando un muerto recién sepultado para comérselo ya que el gusto por la carne humana los había transformado por completo. El texto terminaba con una breve reseña de lo acontecido en la cordillera. Fue así mi primer contacto con la tragedia y mi repulsión fue más que justificada. Mi imaginación voló y visualice a dos caníbales hambrientos en busca de comida en un cementerio. Comenté lo leído con mi querido tío Héctor, el hermano menor de mi mamá. El me contó la historia y me aconsejó que no hiciera caso de la prensa amarillista y embustera. Lo acontecido, explicó mi tío, fue una experiencia muy trágica y traumática para todos, los que mu...