Nando y la Sociedad de la Nieve.
Yo me subí a un avión y no llegué jamás a mi destino. Yo me subí a un avión y a los veinte minutos de vuelo mi cuerpo yacía inerte sobre una superficie helada, en lo alto de una montaña a más de 3,500 metros de altura. Yo me subí a un avión y en la caída, perdí a mi madre y a mi hermana que me acompañaban en el viaje. Fui dado por muerto y mis amigos, los que salieron ilesos, me acomodaron sobre la nieve junto a otros cadáveres. Yo vi la muerte sentada junto a mí, esperando mi último aliento para llevarme con ella. Y de ese inmenso agujero negro, repleto de muerte y desolación, yo me escapé con el último halo de espíritu que tenía, y logré sobrevivir. Yo me levanté de entre las cenizas, recuperé mis ansias por vivir, y terminé liderando la última expedición hacia tierra firme, en busca de ayuda para mí y mis amigos. Y después... cumplí 23 años. Yo regresé de la montaña con la convicción profunda de no desperdiciar la vida que me había sido devuelta. Con la convicc...