Poza Rica, Veracruz | Crónica de una desgracia.
La primera en aparecer fue la gobernadora. Un día antes de la tragedia le preguntaron qué opinaba sobre la peligrosa crecida de los ríos al norte del estado, ella respondió que eran desbordamientos ligeros. A la mañana siguiente, colonias enteras fueron arrasadas por las caudalosas aguas del río cazones, y la muerte llegó puntual a su cita. Desde ese día, los habitantes de Poza Rica han vivido horas y días de angustia creciente, sin saber con certeza que hacer. Aunque se han intentado cuantificar los daños, lo cierto es que aún no se puede determinar el número total de muertos y desaparecidos. Muchos fueron arrastrados a zonas lejanas de la ciudad y su identificación será lenta y con altas probabilidades de no localizarlos a todos. Después, durante el fin de semana, cuando el nivel del agua había bajado lo suficiente, la mismísima presidenta se apersonó en la zona pero se negó a escuchar los reclamos de la gente. Intentó silenciarlos con la clásica señal de llevarse el dedo í...