Entradas

Yo, Hernán | Cuarta Parte - Veracruz.

Imagen
  La templanza es la virtud que nos impulsa a permanecer firmes y constantes en nuestros propósitos; a mantener la determinación sin importar los peligros ni el dolor que todo emprendimiento exige. Templanza y fortaleza. Sin ellas dos, se camina por la vida sin destino fijo.  La tarde del 22 de abril del año de gracia de 1519, desembarcamos frente al puerto de San Juan de Ulúa, en un lugar que los nativos llamaban Chalchihuecan, frente a la isla de sacrificios. Era viernes santo, y pronto nos percatamos de la presencia de una comitiva de altos dignatarios procedentes de la gran Tenochtitlan. Se presentaron como emisarios del Huey Tlatoani Motecuzoma Xocoyotzin, Moctezuma, jefe supremo de la triple alianza, y dueño absoluto de vastos territorios y señoríos.  El líder de aquella comitiva era el cacique Tendile. Gracias a mis dos lenguas, Marina y Aguilar, conocí el propósito de su visita.  Después de entregarnos una gran cantidad de regalos de parte de Moctezuma, Tendi...

Yo, Hernán | Tercera Parte - De Yucatán a Veracruz.

Imagen
  Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de saber, de explorar, de romper barreras y llegar más allá de sus límites. A mediados del mes de febrero del año de gracia de 1519, un puñado de hombres intrépidos zarparon de Cuba en dirección a un territorio vasto del que apenas se conocía su nombre. Yo iba al mando de aquella expedición. A finales de febrero desembarcamos en la isla de Cozumel, y de inmediato ordené que se estableciera contacto con los nativos. Teníamos información, por la expedición de Grijalva, de que en dicho territorio había españoles prisioneros, procedentes de Jamaica y La Española. Di instrucciones para que se iniciara la búsqueda, y unas semanas después localizamos a uno de ellos; respondía al nombre de Jerónimo de Aguilar. Aguilar llevaba ocho años cautivo entre los indios mayas. Vestía a la usanza de ellos y dominaba la lengua a la perfección; a partir de aquel día se convirtió en mi intérprete. El otro sobreviviente, Gonzalo Guerrero, se negó a ser r...

Yo, Hernán | Segunda Parte - CUBA

Imagen
  En el año de 1511 de la era del Señor, con veintiséis años recién cumplidos, dejé atrás la isla de La Española, República Dominicana, y me embarqué rumbo a Cuba en una expedición de conquista financiada y dirigida por Diego Velázquez de Cuéllar. Este me ofreció el puesto de secretario particular, y yo acepté sin titubeos. Permanecí en Cuba durante ocho años y mi estancia en aquella isla estuvo marcada por los conflictos con el nuevo gobernante. Todo inició al poco tiempo de haberme instalado. Un grupo de colonos españoles, indignados por los malos tratos y la ambición desmedida de Velázquez, decidieron elevar sus protestas al rey, Don Fernando de Aragón, y a su hija, la reina Juana de Castilla.  A escondidas del gobernador, me eligieron para ser el portavoz de una misiva que debía ser entregada en primera instancia a Diego Colón, en La Española. Velázquez, enterado del asunto, me hizo detener y me mantuvo encarcelado durante un tiempo hasta que logré demostrar mi inocencia. ...

De camino a la escuela | In Memoriam.

Imagen
    Poza Rica, Veracruz. Verano de 1974.   El verano de 1974 fue genial según como lo recuerdo. Nos cambiamos de casa, una igual de pequeña, pero con un patio grande que se compartía con otros inquilinos. Aquel patio tenía columpios, una resbaladilla, árboles que daban sombra, y un campito con zacate donde se podía correr y jugar fútbol.   A mis cinco años era lo más cercano al paraíso.   Mis dos vecinos de la casita de al lado compartían mi pasión por el juego, y juntos dedicábamos la mayor parte de nuestro tiempo a emular las hazañas de los grandes jugadores que habían participado en el mundial de Alemania 74.   Un tal Johan Cruyff era el más celebrado entre los comentaristas. Aunque perdió la final, todo mundo decía que era el mejor jugador del momento. Todos queríamos ser él cuando repartíamos nombres antes de jugar.   La gran decepción fue Pelé, que ya no se presentó a la contienda y nos perdimos el gran honor de verlo en tiempo real. Ya está gr...