Yo, Hernán | Primera Parte – De Medellín al Caribe.
Por ahí andan diciendo que fui un monstruo de mil cabezas, destructor, asesino y sediento de oro y plata. Para ser sinceros, ya ni coraje me da. La historia la escriben siempre otros, los de ropaje limpio y cuerpos bien alimentados, los que no vistieron una coraza de hierro bajo el sol del trópico; los que nunca estuvieron ahí. En tiempos recientes han utilizado mi nombre para enarbolar discursos de odio, leyendas negras, verdades a medias, y narrativas ideológicas que solo buscan confundir y dividir. Los discursos jamás enseñan la verdad de los hechos. Yo no vine a estas tierras a destruir imperios ni a consumar matanzas. Vine a buscarme la vida, a explorar nuevos territorios, a extender los dominios de la corona de Castilla, y a progresar tanto como todo hombre de bien tiene derecho. Han pasado quinientos años de aquellos acontecimientos y me siguen culpando de los males que aquejan a esta bella nación. Una nación que yo mismo forjé anteponiendo mi vida en cada acto...