La oración de un padre.
La noche del viernes 17 de noviembre del año 2000, tomé el último autobús disponible con rumbo a la ciudad de Victoria, Tamaulipas. Iba a ver a mi padre que agonizaba en un hospital, víctima de un cáncer fulminante. Ya no lo alcancé. Semanas más tarde, mientras acomodaba sus pertenencias, encontré su cartera: credenciales, un recibo de luz, una foto antigua de su madre, y un pedazo de papel con algo escrito pero ilegible. Cuando me disponía a colocar todo en una caja, me percaté de otro pedacito de papel que no había visto. Lo desdoblé y pude ver que había una especie de texto que aún se podía leer. El papelito contenía el siguiente mensaje: LA ORACIÓN DE UN PADRE: Dame ¡Oh, Señor! Un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada, y humilde y magnánimo en la Victoria. Dame un hijo que nunca doble la espalda c...