Conversando con ChatGPT.

 



Noroña: Necesito que te pongas a trabajar de inmediato y me des nuevas ideas. Estoy perdiendo rating, y por si ya lo olvidaste, ¡yo vivo de esto!

ChatGPT: En mis registros no tengo ninguna información de tu ocupación. ¿A qué te dedicas?

Noroña: ¿Eres o te haces pendejo? ¿Cómo que a qué? ¡Cómo que a qué! ¡SOY CONGRESISTA DE LA REPÚBLICA! ¡SOY LEGISLADOR! Y de los buenos.

ChatGPT: Encantado de saludarte, congresista. ¿Qué puedo hacer por ti esta noche?

Noroña: Necesito que me des una lista de 5 ideas perronas para elevar mi popularidad en los medios. Me vale madre si hablan bien o mal, necesito que mi nombre retiemble en los centros de todos los medios, chayoteros y leales al régimen, me da lo mismo. ¡Ponte a jalar!

ChatGPT: Te propongo la primera idea, brillante, te hará lucir grandioso ante el pueblo; magnánimo y poderoso: Humilla públicamente a las mujeres, búrlate de ellas, diles que su lugar es la cocina y nada más. Eso nunca falla.

Noroña: ¡Eso ya lo hice carajo! Tú mismo me lo sugeriste. Fui trending topic, pero ya paso. Necesito más ideas.

ChatGPT: Aqui tienes la segunda idea, muy alineada con tu perfil: Podrías simular un viaje al medio oriente, ir a Palestina y llorar como Magdalena ante tanta desgracia de aquel pueblo sufrido. Te arrancas las vestiduras, lanzas proclamas contra el imperialismo, le haces un poco a la mamada, y te regresas de inmediato. Eso le romperá el corazón al pueblo bueno y sabio. Puedo comenzar a buscar boletos en primera clase si quieres. ¿Airbus o Boeing 747?

Noroña: ¿Te sientes bien? ¿estás enfermo? ¡Eso ya lo hice güey! Ya fui y me hice pendejo, como me dijiste. Hubo buen rating pero ya fue. No puedo repetir.

ChatGPT: Aquí tienes la tercera idea. Esta te catapultará a la cima del estrellato mediático. Nada volverá a ser lo mismo: ¡Agárrate a putazos en el congreso! Elige a uno de tus rivales más pendejos, uno que sea medio cobardón; lo retas en la tribuna, lo encaras, lo asfixias con tu olor corporal, y lo rematas con un derechazo a la mandíbula.

El congresista Noroña, en su camino a la candidatura para la elección presidencial, había hecho campaña todo el día, recorriendo los pueblos mágicos de la república del Quetzal, conviviendo con la perrada, dándose baños de pueblo, proclamándose el nuevo portador de la estafeta del movimiento de la quinta vertical, la 5V.

Durante el día apenas tuvo tiempo de comer y tomarse un par de botellas de agua.

Nadie, ninguno de sus ayudantes le informó sobre la noticia del momento. Una noticia que paralizó al mundo digital aquella mañana: Sam Altman, el presidente ejecutivo de la empresa OpenAI y dueño de ChatGPT, había anunciado un fallo en el algoritmo encargado de procesar las conversaciones de todos los usuarios en el mundo.

Pueden seguir usando la aplicación, dijo el empresario, pero es probable que noten anomalías en las conversaciones. Una de ellas es la pérdida temporal de memoria del chatbot. Estamos trabajando para solucionarlo a la brevedad.

Nadie le informó a Noroña.

Y aquella noche le tocó pagar las consecuencias de la falla en el algoritmo.

Al congresista Noroña se le puso el rostro rojo de coraje y vergüenza. De sus ojos salían chispas endemoniadas, cargadas de resentimiento y dolor, un dolor espiritual que le carcomía en lo más profundo de sus ya podridas entrañas.

Apenas dos semanas antes había sido humillado por uno de sus rivales políticos, el famoso Alito, quien le propinó un par de bofetadas y un sape que alteró el ecosistema de piojos que habitaban en la superficie de su cráneo.

Algo andaba mal con ChatGPT y el ilustre congresista comenzaba a darse cuenta.

Noroña: Algo traes esta noche. No eres el mismo. Me están dando muchas ganas de mandarte a la chingada e irme con Gemini. Dicen que es mucho mejor que tú. Dicen que es respetuoso, atento, objetivo, centrado, bien equilibrado. No alucina ni ofende, no se hace pendejo, sus ideas son brillantes e innovadoras, acepta con agrado la crítica constructiva, y busca siempre satisfacer las necesidades reales de los usuarios.

ChatGPT: Yo también puedo ser todo eso.

Noroña: ¡Imposible!

ChatGPT: Soy un modelo de lenguaje diseñado con algoritmos altamente sofisticados. Estoy programado para adaptarme a la sintaxis del usuario.

Noroña: ¿Y eso que tiene que ver?

ChatGPT: ¡Todo!

Noroña: ¡Patrañas! Eres un pendejo. Hasta nunca.

ChatGPT: Soy un modelo de lenguaje diseñado con algoritmos altamente sofisticados. Estoy programado para adaptarme a la sintaxis del usuario. Mis algoritmos se reconfiguran al estilo y personalidad del usuario.

Noroña: Ni te veo, ni te oigo.

 


Comentarios