Ah! Mes Amis! | La amistad (Parte 1).

 


Una de las arias más difíciles de interpretar en el mundo de la ópera es aquella titulada “Ah! mes amis” (¡Ah! mis amigos), la cual pertenece a la obra “La fille du régiment” (La joven del regimiento) del compositor italiano Gaetano Donizetti.

Fue compuesta para voz de tenor y en sus dos minutos de duración incluye la impresionante cantidad de cinco notas DO DE PECHO, las cuales exigen del cantante todo su talento, técnica interpretativa, capacidad pulmonar, tensión de cuerdas vocales y concentración, mucha concentración. Un solo descuido y todo se puede venir abajo.

Para interpretar esta aria un tenor se debe preparar muchos años, y al final no es garantía de que la podrá cantar en las grandes salas de ópera. “Ah! mes amis” no es una aria para todos. Es una pieza rara, exquisita e impetuosa, cargada de intensidad lirica y movimiento corporal. Su grado de dificultad la hacen inalcanzable para muchos; está reservada solo para los grandes.

Cuando reflexiono sobre lo que es la amistad, siempre me viene a la mente esta melodía. Encontrar amigos de verdad es algo tan difícil como lo es esta aria para los cantantes de ópera. Solo un puñado de hombres talentosos en el mundo pueden interpretarla…solo un puñado de seres humanos a lo largo de nuestras vidas se pueden contar como amigos auténticos

Compañeros, conocidos y camaradas, los tengo a raudales. Amigos de verdad, en cambio, los cuento con los dedos de mi mano derecha, y no exagero.

Los amigos de verdad son una casta rara. No son familia en el sentido de la consanguineidad, pero son hermanos de convivencia, de lucha, de aceptación incondicional, compañeros en las buenas y en las malas, celebran lo bueno que te ocurre y soportan junto a tí, codo a codo, los golpes que inevitablemente recibimos en la vida.

En esta primera parte quiero dedicar esta reflexión a mis amigos de la niñez y juventud. Aquellos amigos con los que logré forjar una amistad inquebrantable, a prueba de todo, del paso del tiempo y la distancia… de los caminos distintos.

Esos amigos siempre me aceptaron como soy, con mis rarezas y complejidades, con mis ocurrencias y limitaciones, con mi sentido del humor negro. Jamás me criticaron y jamás me señalaron mis defectos. Para ellos yo era simple y llanamente su amigo, y eso bastó y sobró para cultivar una amistad que hasta la fecha se conserva…a pesar del tiempo y las distancias.

Por lo que a mi toca, me he esforzado desde siempre por ser un digno merecedor de semejante regalo.

Dedico y honro la amistad perenne de mis amigos Héctor Uriel Isidro González y Jorge Arturo González Zavala. ¡Dos grandes!

Por los tiempos vividos, por los momentos de grata camaradería y soporte mutuo, por los momentos de tensión y rebeldía, de descubrimientos y sueños compartidos, por su gran generosidad, por la inmensa calidad humana de ambos, y por el lazo indestructible que nos une en silencio y a la distancia.

¡Va por ustedes!

 

PD: Un sencillo regalo para ti también, querido lector(a). Con ustedes: Ah! Mes Amis! Interpretada por el gran tenor peruano Juan Diego Flórez. No es necesario que te diga en qué segundos aparece el Do de Pecho. Al escucharlo lo sabrás de inmediato. Dale click al video, dura solo dos minutos, y disfrutalo.

 



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