¡Ciao Maduro!

 


No tenia intenciones de escribir sobre el derrocamiento del dictador Nicolás Maduro, pero he decidido hacer una excepción a petición expresa tuya, Aly.

Pienso que se tardaron mucho. Lo que vimos fue la materialización de algo anunciado desde hace meses por la Casa Blanca. Solo era cuestión de tiempo.

Maduro, para quien aun no lo sabe, es el continuador del régimen iniciado por el comandante Hugo Chávez. Un régimen absolutista, tirano, despótico y criminal que ha expulsado a 8 millones de venezolanos (¡ocho millones!) por hambre y falta de garantías individuales. Un régimen que persigue y desaparece a sus rivales políticos, y que implantó un sistema de gobierno comunista cuya ineficacia ha sido demostrada una y otra vez a lo largo de cien años.

¿Fue injusta su captura?

Depende a quien le preguntes.

La inmensa mayoría de venezolanos andan como locos por las calles, celebrando, lanzando hurras a la Casa Blanca. Hablamos de millones de seres humanos, dentro y fuera de Venezuela, que hoy celebran la caída de un político que se convirtió en tirano ridículo y patético, que engañó al pueblo y que se robó varias veces las elecciones. Un tirano que declaró enemiga del pueblo a Corina Machado por el simple hecho de tener la simpatía de las mayorías.

Por otro lado, si le preguntas a los de la izquierda marxista, te responderán que eso fue una injusticia de clase mundial. Te dirán que la Carta Magna de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional prohíben la intervención de un país sobre otro. Te dirán que los derechos de un pueblo entero fueron pisoteados (aun cuando ese pueblo celebra gustoso los acontecimientos). Afirmarán también que todo obedece a una ambición desmedida por los recursos naturales del país, que son abundantes, en especial el crudo pesado.

Esta es una de esas situaciones en las que ambas partes tienen algo de razón. Pero cuando un tirano se empeña en mantenerse en el poder al amparo del ejército, comprando las pocas voluntades con recursos del estado, encarcelando y desapareciendo rivales políticos e ignorando la voluntad del pueblo. ¿Qué es lo que sigue?

No obstante lo anterior, lo que pasó en Venezuela, estimada Aly, es la manifestación de algo mucho más amplio y complejo.

Estamos ante un giro en el tablero geopolítico mundial y regional. Sus causas y alcances tenemos que buscarlos fuera de Venezuela, fuera incluso de Latinoamérica.

En semanas recientes la Casa Blanca publicó un documento titulado “Estrategia de Seguridad de los Estados Unidos de América”.

Este documento de 33 páginas resume a la perfección la nueva política exterior estadounidense. Ha sido muy comentada recientemente por especialistas. Algunos la aplauden, otros la cuestionan. Lo cierto es que la Casa Blanca deja muy en claro cuales son sus planes para el mundo y en particular para Latinoamérica.

Para entender el espíritu de este documento debemos retomar un tema candente: la guerra comercial entre Estados Unidos de Norteamérica y China. Esta es mucho más compleja y peligrosa que una simple guerra de aranceles. La guerra se libra actualmente en otros frentes: el financiero, el tecnológico, el ideológico, el industrial, entre otros.

Estamos en la antesala de un conflicto que puede escalar a niveles militares en los próximos años. La supremacía mundial estadounidense está en riesgo y con ello los valores democráticos y de libertades individuales que tanto disfrutamos.

China ha dejado claro con sus acciones su intención de apoderarse de los recursos minerales y petroleros de Latinoamérica. De hecho, ya lo está haciendo.

Se habían apoderado del canal de Panamá y Estados Unidos los expulsó.

Están construyendo mega infraestructuras en Perú, Bolivia y Argentina. Estados Unidos está trabajando arduamente para expulsarlos.

China tiene contratos petroleros con Venezuela; se estima que alrededor del 30% del petróleo que consumen actualmente lo adquieren del régimen de Maduro.

Aunado a lo anterior, China tiene formalizada una alianza con los siguientes países: Rusia, Brasil, Irán, Sudáfrica, India, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y otros más. Una de las metas de este grupo es desplazar al dólar como moneda de comercio internacional y reemplazarla por el yuan chino. Esto, en palabras simples Aly, es un ataque frontal a la estructura económica de los Estados Unidos.

Y la lista continua.

Entonces, el rival a vencer por parte de EEUU es China. Y para ello requiere de aliados. Aliados principalmente en el territorio latinoamericano. Esto explica el apoyo que la Casa Blanca ha proporcionado a partidos políticos de derecha y también explica, en buena medida, el giro que está viviendo Latinoamérica hacia gobiernos de extrema derecha, como es el caso de Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia (el pueblo repudió a Evo Morales), Honduras, y esperan en 2026 recuperar Colombia (después de la salida de Petro).

¿Quiénes quedan pendientes?

Cuba, Nicaragua, Brasil…y cualquier otro país gobernado por la izquierda marxista-comunista.

México, con un gobierno de izquierda radical, está ante una gran disyuntiva:

¿Alinearse con el país del norte o mantenerse firme en su ideología y supuesta independencia?

Cada quien es libre de tener la ideología que más le plazca. Pero en política internacional, el pragmatismo es rey.

Veamos un par de datos:

  • Mas del 80% de las exportaciones de México van a los Estados Unidos.
  • La mayoría de nuestras importaciones provienen de Estados Unidos.
  • El país que más invierte en México es Estados Unidos (Inversión Extranjera Directa).
  • El segundo ingreso de divisas de México procede de las remesas procedentes de Estados Unidos.

En el plano económico, México está totalmente supeditado a la economía estadounidense. Dependemos de ellos casi en su totalidad. No hay margen de maniobra. China, por su parte, ha demostrado no tener interés en invertir en México ni de transferirle tecnología, solo usarlo como trampolín para acceder al mercado estadounidense.

China no nos compra practicamente nada.

Así las cosas, las cartas están puestas sobre la mesa.

¿Cómo impacta esto a México?

La Casa Blanca ha dejado muy en claro lo que quiere de México en materia económica, geopolítica, migratoria, y de seguridad nacional. El gobierno mexicano ha intentado hasta ahora cumplir con las expectativas. Sin embargo, las demandas de la Casa Blanca están repuntando principalmente por el tema del narcotráfico, y el gobierno mexicano, de acuerdo con declaraciones del presidente Trump, no está haciendo lo suficiente. Estas no son buenas noticias para nuestro país.

El próximo año México se juega una carta muy importante: la revisión del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

Si México logra convencer a la Casa Blanca de que es un aliado estratégico confiable, el tratado tiene entonces posibilidades de continuar vigente y los vientos seguirán siendo favorables para nuestro país, al menos en el aspecto económico.

Si México no logra convencer a la Casa Blanca, entonces el tratado puede ser modificado e incluso cancelado abruptamente. Esto significaría un golpe mortal para nuestra economía. Capitales extranjeros dejarían al país con un vacío de inversión directa que detendría el avance económico, reduciendo los ingresos del gobierno y generando un impacto directo en la economía de los mexicanos.

Y así llegamos al final mi querida Aly.

Espero que esta información te sirva para formarte una idea de las complejas relaciones geopolíticas en las que está inmerso nuestro país. 


 


Comentarios