Yo acuso.

 


En mi último trabajo en una fábrica de manufactura tuve un compañero, ingeniero titulado y con puesto de gerente, que era incapaz de realizar operaciones aritméticas con la calculadora.

Siempre me pregunté cómo era posible que alguien así ocupara un puesto tan importante. Y no era el único. 

A lo largo de mi vida laboral en maquiladoras pude conocer gente en puestos de mando que muy apenas podían escribir un correo electrónico, con faltas de ortografía y deficiencias gramaticales significativas. Muchos de ellos con títulos de maestría colgando en las paredes de sus oficinas.

En mi época de estudiante era común ver compañeros, de ambos sexos, practicando el milenario arte de los acordeones durante los exámenes. Algunos eran bastante creativos y otros muy descarados. Con una frialdad patológica sacaban acordeones, cuadernos y apuntes del celular, justo frente al docente, sin experimentar miedo ni remordimientos.

Hoy descubrí que el que estaba en el lado equivocado de la historia era yo.

Hoy, finalmente, abrí los ojos por completo y comprendí que el desadaptado era yo.

Y se lo debo, honor a quien honor merece, al grupo parlamentario del partido en el poder: M0RENA.

Cedo la palabra a la Cámara de Diputados:

 


La reforma al poder judicial ha sido, por decir lo menos, uno de los episodios más patéticos, aberrantes y surrealistas de la historia política contemporánea en México. Jueces elegidos por voto popular, con una tómbola de por medio y con el uso masivo de acordeones, para que el pueblo bueno y sabio no se fuera a equivocar al momento de votar.

Pasaron a la historia como los Acordeones del Bienestar.

La reforma judicial de los acordeones ha fracasado tan estrepitosamente que desde el interior de M0RENA están tratando de componer el error. Están intentando revertir algunas de las consecuencias nefastas de su procedimiento. Se han dado cuenta de que la preparación, la experiencia y la carrera judicial si importan al momento de emitir juicios. La ideología sirve solo para adoctrinar y tomar las calles, con marchas y proclamas. La ideología no resuelve problemas.

No obstante lo anterior, todo parece indicar que los acordeones no se van a eliminar. Son el sello de la casa.

La diputada morenista del video explica por fin, la verdadera y auténtica epistemología de los acordeones; y lo hace con una convicción tan profunda que me lleva a plantearme un YO ACUSO.

Yo Acuso:

A mi padre, por haberme hecho aprender las malditas tablas de multiplicar, limitando mis salidas a jugar; condicionando mi derecho a divertirme al hecho de recitar de memoria las nefastas tablas.

A mis maestros, por sus negligencias de no permitir el uso de acordeones. Infames. Por sus exigencias e interminables tareas. 

Yo me acuso a mí mismo, por mi estupidez de creer que esforzarme en el estudio serviría de algo. Me acuso de clasismo y racismo por negarme a usar acordeones, como vil fifí pequeño burgués. 

Yo me acuso a mí mismo, por mi ridícula creencia de que el estudio, la disciplina y la dedicación, eran el mejor camino para personas como yo, pobres y con un futuro incierto.

Me acuso también de pretencioso y conservador, por haber estudiado cuatro licenciaturas y dos maestrías. Por haber aprendido idiomas, y por haber leído tantos malditos libros.

Ahora lo entiendo todo.

Ahora puedo ver.

Doy gracias a M0RENA y a sus diputados por abrirme los ojos. Por hacerme ver lo inútil del esfuerzo, por mostrarme que siempre hay un camino cuando se usan los acordeones con fineza y sabiduría.

Quizá la vida ya no me alcance para revertir todos mis errores académicos. Pero hay algo que si puedo hacer…y lo voy a hacer.

En mi casa tengo más de seiscientos libros.

¡Los voy a quemar todos!

Literatura, filosofía, historia, ciencia, psicología, computación, pedagogía, administración, logística, neurociencia, ciencias políticas, ensayos, etcétera.

¡Los voy a quemar todos!

Que no quede huella de que alguna vez viví engañado.

Y ni se apunten, no voy a regalar ninguno. No podría. El mal del conocimiento debe ser erradicado de raíz. No los necesitan. Todo se resuelve con un buen acordeón.

Son los signos de los tiempos nuevos.

¡Patria y Libertad!

 


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